JIU-JITSU: ARTE FLEXIBLE
Jiu-jitsu significa: arte flexible. Al practicar este arte marcial has de cultivar una actitud que combina la firmeza con la flexibilidad. A tiempo de ir soltando tensiones te abres a una mirada consciente que se podrá hacer parte natural de tu vida diaria.
De esta manera, la práctica te ayudará a ver las cosas tales como son. Desde la vivencia del aquí y el ahora surge una comprensión del mundo en su tiempo y espacio reales. Vivir el presente y ser quien eres, sin reservas, sin juicios, sin temores. De eso trata la práctica del jiu-jitsu, más allá de sus técnicas y formas.
El concepto oriental del yin-yang y la experiencia del arte marcial, indican que cuando más cerca te encuentras del peligro, también la oportunidad se te presenta con mayor claridad. Es por ello que una buena práctica te hará a la vez más sólido(a) y más versátil. Te permite conocer ambos el peligro y la oportunidad.
Al entender a profundidad todas las provocaciones que buscan atraparte y mantenerte en su poder, dejarás de reaccionar ante ellas. Reconocerás que la decisión sobre tus acciones e inacciones está en tus manos. Ha estado siempre ahí, pero quizás lo habías olvidado y pensabas que te estabas enojando o acobardando por la decisión de alguna otra persona.
Una de las formas de práctica avanzada de jiu-jitsu se llama Randori, que se traduce como: “tomar libertad”. Tomarás libertad frente a tus propios juicios y prejuicios. Tus observaciones, tus ideas, se renovarán. Serás cada día más capaz de reconocer tus propias emociones y entender sus efectos constructivos y destructivos. Estudiando las tensiones que habitan tu cuerpo y mente, tendrás la opción de soltar y dejar sus condicionamientos en el pasado.
En fin, esa es la flexibilidad que buscamos cultivar con el arte. En ella está la belleza del jiu-jitsu. Los maestros y maestras nos dejaron un enorme regalo. Ellos merecen nuestro respeto, agradecimiento y pleno compromiso con la práctica.
Theo Roncken
Profesor de jiu-jitsu y judo










